El Blockchain (o cadena de bloques) es una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de bloques de datos de información y es la base tecnológica de las criptomonedas, que se ha configurado como la forma más popular y conocida del uso del Blockchain. Esta tecnología comprende, esencialmente, un conjunto de apuntes alojados en una base de datos compartida (on-line) en la que se registran las operaciones realizadas (cantidades, fechas y participantes) mediante una serie de códigos basados en claves criptográficas que se encuentran distribuidas en una multitud de ordenadores (personas anónimas) lo que le convierte en una herramienta altamente segura frente a posibles delitos como fraudes, robos o manipulaciones. A modo de ejemplo, una alteración de los datos en una copia no serviría de nada, puesto que habría que hacer dicha alteración en todos aquellos ordenadores donde exista una copia de dicha información.

Es por ello, que cada vez más empresas e instituciones disponen de recursos materiales y económicos para implementar soluciones basada en Blockchain en diversos ámbitos (no sólo en el ámbito económico, sino que también en atención médica, seguros u otros) y cuyos resultados están siendo patentados. En el primer semestre del año 2020 se han realizado más registros de esta tecnología que en todo 2019. Así pues, a la cabeza en número de registros de patentes relacionadas con el Blockchain se sitúa Estados Unidos con un total de 2.112 patentes, seguido sorprendentemente por las Islas Caimán con un total de 350 patentes (debido principalmente a la presencia de las filiales del gigante chino Alibaba) y un meritorio tercer puesto para Canadá con 118 patentes. A una distancia importante de dichos países se encuentran Japón (108 patentes), Corea del Sur (87 patentes) y China (77 patentes).

Este importante incremento de nuevas solicitudes en el 2020 nos deja ver con nitidez que el Blockchain es una tecnología cada vez más madura que en los próximos años tendrá un importante impacto económico y social ¿están las empresas europeas perdiendo el tren de esta tecnología?